Este año, al igual que el pasado, con Daniel decidimos regalarnos libros para Navidad; así nos aseguramos que nuestros regalos serán “parejos” y que no gastaremos más de $20 cada uno. Daniel, acertando igual que el año pasado (con La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa), me regaló Los detectives salvajes de Roberto Bolaño. No voy a re-escribir la biografía de Bolaño porque la pueden leer en Wikipedia y otras páginas de Internet, pero creo que Los detectives salvajes –al igual que cualquier otro libro escrito por alguien como Roberto Bolaño– merece un estudio de preludio. Lo que sigue son algunas citas y enlaces de los artículos y ensayos que han guiado mi pequeña investigación sobre Bolaño y esta novela antes de leerla.

mi copa de Los detectives salvajes
Hace dos años, cuando se cumplían 5 años de su muerte, Maria Paula Bandera en El Clarín escribió que Bolaño era un autor “de culto.” Sobre el trabajo de Bolaño, Sarah Kerr en The New York Review of Books dice:
Well beyond his sometimes nomadic life, Roberto Bolaño was an exemplary literary rebel. To drag fiction toward the unknown he had to go there himself, and then invent a method with which to represent it. Since the unknown place was reality, the results of his work are multi-dimensional, in a way that runs ahead of a critic’s one-at-a-time powers of description.
En un artículo sobre la vida y obra de Bolaño, Lola Galán explica que,
Roberto Bolaño pertenecía a una generación que creció esperanzada con la revolución cubana y como chileno, vio un horizonte de cambio en el Gobierno de Salvador Allende. En 1973 atravesó América, de México a Santiago, en autobús y en autoestop, mochila al hombro, para contribuir con su granito de arena a aquella revolución pacífica. Pero en Santiago le pilló el golpe de Pinochet y fue detenido. Un encuentro con dos viejos compañeros de estudios convertidos en policías le permitió ser liberado ocho días después. Y regresar a México en avión.
Allí reemprendió su carrera y fundó el infrarrealismo. Un experimento de rebeldía literaria, inspirado en el dadaísmo, radicalmente contrario a los grandes escritores institucionales, a los santones del régimen.
El infrarrealismo juega un papel principal en Los detectives salvajes. Rodrigo Bobadilla en el ensayo “Moralejas del bolañismo salvaje” escribe:
Nadie hablaría hoy del sobresalto infrarrealista si B., una vez tornado el sueño en pesadilla, no hubiera levantado el enorme “epitafio narrativo” que lleva el nombre de Los detectives salvajes. El luchador cambia sus armas y emprende la segunda arremetida. Las materias de su imaginario, sin embargo, ya están afianzadas: la poesía vivida como destino, el romanticismo arrebatado de un puñado de almas jóvenes, la intermitencia de un sueño escurridizo que debe ser rastreado, la realidad de la violencia y de la infamia, el peso del fracaso. La escritura de B. congrega los fantasmas de la experiencia vivida, lleva la mímica irreverente y encantada de su pasado infrarrealista al espacio de la ficción. La literatura, según dice alguna de sus páginas, no tiene la responsabilidad de “servir de recordatorio de nada”, no es un simple ejercicio de memoria o de narcisismo nostálgico; pero sí puede ser, acaso, el “último canto del cisne negro” que el Manifiesto describía en una de sus entradas finales, el modo en que “héroe revelador de héroes” se las arregla para seguir en pie y continuar su lucha.
El Manifesto del que habla Bobadilla se puede leer en la página de Internet del Movimiento Infrarrealista.
Felipe Ossandón explica la base del movimiento infrarrealista que nació como parte de la experiencia de Bolaño en México:
Y buena parte de esa experiencia (si es que no toda) está basada en la amistad, en el amor que aglutinó a esa pandilla de poetas con quienes Bolaño formó el infrarrealismo a mediados de los setenta, movimiento contracultural cuyas alocadas correrías servirían de inspiración, años más tarde, para Los detectives salvajes, la obra que lo instaló en el cielo de las tragedias.
Los detectives salvajes promete ser una lectura fascinante, y es que cada vez estoy más segura que todo buen libro hace al lector buscar más allá de sus páginas para entenderlo y disfrutarlo plenamente.
Para terminar, los dejo con la contraportada de mi edición de la novela; yo voy a aprovechar que Elisa está jugando con sus abuelos para leer un poco más.
Arturo Belano y Ulises Lima, dos quijotes modernos, salen tras las huellas de Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en México en los años posteriores a la revolución. Esa búsqueda —el viaje y sus consecuencias— se prolonga durante veinte años, bifurcándose a través de numerosos personajes y continentes, Con escenarios como México, Nicaragua, Estados Unidos, Francia y España, y personajes entre los que destacan un fotógrafo español a punto de la desesperación, un neonazi, un torero mexicano jubilado que vive en el desierto, una estudiante francesa lectora de Sade, una prostituta adolescente en permanente huida, un abogado gallego herido por la poesía y un editor mexicano perseguido por unos pistoleros, Los detectives salvajes es una novela donde hay de todo: amores y muertes, asesinatos y fugas, manicomios y universidades, desapariciones y apariciones.
Los detectives salvajes es la novela que lanzó a Roberto Bolaño a la fama literaria internacional antes de que 2666 estableciera su reputación para siempre. El libro ganó el Premio Herralde de Novela y el Premio Rómulo Gallegos, y fue uno de los libros del año para The Washington Post, Los Angeles Times y The New York Times Book Review.
Links recomendados:
Extracto de Los detectives salvajes
Documental de Roberto Bolaño en YouTube (Parte 1)
“La pandilla salvaje,” Página 12.
“Bolaño en la distancia,” Letras Libres.
“Roberto Bolaño, realmente visceral”, The Barcelona Review
“Juegos borgeanos en Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño,” Letralia
“The Visceral Realist”, The New York Times
“Vagabonds: Roberto Bolaño and his fractured masterpiece”, The New Yorker
“‘The Savage Detectives’ by Roberto Bolaño”, Words Without Borders